jueves, septiembre 28, 2017

Hablemos de amor


Me gustaría ser humilde y generoso. Colaborar contigo y tu sonrisa. Me gusta mucho sentir amor. El amor es una química del cerebro. Dicho así parece que lo despojas de todo valor. Pero es un química preciosa y compleja. Nuestro instinto de supervivencia nos la provoca. Por ser seres vivos que nos relacionamos y nos reproducimos, porque aquí radica nuestra propia vida, por ello parece que necesitamos de esta química, como del aire o del agua. Sé que es irracional buscar el amor. El amor no se busca, se crea, se ve en cada cosa, se lo teje uno con los dedos.
Admiro a las mujeres. Me considero un viajero de la vida y las mujeres que he conocido han sido mis más interesantes destinos. De todas ellas aprendí cosas muy buenas. He tratado de no dejar en esos valiosos lugares ningún daño, ninguna "contaminación", todo lo contrario: cuidarlos y amarlos todo lo que pude mientras aquel viaje duró. Si no lo hice mejor seguramente es porque no supe.
Ahora soy un hombre maduro que trata de llevar lo mejor que puede su propia vida; esta lucha del cerebro entre lo racional y lo irracional. Mi instinto es poderoso, quiere que encuentre un nuevo amor. Mi cerebro racional sabe que si ocurre este milagro será bueno para ambos, para los dos cerebros.