domingo, octubre 26, 2008

“Las mil grullas de papel” (Por Leonardo Alanís)



El 6 de agosto de 1945, Sadako Sasaki era una niña de tan solo 2 años que vivía en Japón cuando fue lanzada la bomba a un par de kilómetros de la zona cero.
En Noviembre del 54, cuando Sadako tenía once años, empezó a sufrir los efectos de lo que parecía una gripe, pero la cosa se complicó cuando empezaron a salirle puntos negros por el cuerpo. En el hospital le diagnosticaron leucemia y la ingresaron inmediatamente. Los médicos fueron claros, Sadako no iba a sobrevivir a esa enfermedad y apenas resistiría un año antes de morir. Sadako ingresó en el hospital.
Pasaron los meses y Sadako no sabía cómo ocupar su tiempo en el hospital. Como la enfermedad le permitía hacer vida más o menos normal, se dedicaba a pasearse de un lado a otro y, un día de agosto, aburrida, cuando Sadako caminaba por el hospital, vió en la recepción un precioso regalo que le habían donado al hospital. Consistía en un ornamento formado por mil pajaritas de papel hechas con la técnica del Origami (papiroflexia). Sadako preguntó qué era aquello y le contaron que hay un dicho popular japonés que dice que si consigues hacer mil pajaritos de papel se te concede un deseo. Sadako quedó impresionada por la historia y decidió hacer con sus manos mil pajaritos de papel y pedir el deseo de no morir de leucemia.
Sadako se puso manos a la obra y durante días estuvo trabajando duro haciendo pajaritas. Trabajaba sin descanso y aunque el tesón no le faltaba, sí lo hacía otra cosa, el papel. Como era una barbaridad de pajaritas la que tenía que hacer, no había suficiente papel a su disposición y tuvo que ingeniárselas para encontrar otras fuentes de papel. De esa forma, utilizó todo lo que había a su alrededor en el hospital: cajitas de pastillas, etiquetas, recetas, envolturas de caramelos, sobres, etc...
A medida que pasaban los meses iba aumentando el número de pajaritas, pero el estado de Sadako iba empeorando: su piel empezó a amoratarse, perdió el apetito y físicamente se iba debilitando más y más. Era ya Octubre, ocho meses después de ser ingresada. La familia de Sadako venía asiduamente a ver a la niña y así lo hicieron el día 25 de ese mes. Para ese día, le prepararon arroz y té para comer, Sadako hizo un esfuerzo y probó el arroz, aunque su apetito había ido decayendo más y más conforme su enfermedad había ido tomando fuerza. Su madre le preguntó tras un par de tímidos bocados al arroz si estaba bueno y Sadako respondió: "está rico". Esas fueron las últimas palabras de Sadako. Poco después de que su familia dejase el hospital tras la visita, murió.
Sadako había conseguido hacer 644 pajaritas de papel.Tras su muerte, sus amiguitos del colegio, impactados por la pérdida, hicieron pública la historia de Sadako para honrar su memoria y dejar constancia de su hazaña. La historia tuvo un impacto social muy fuerte: miles de niños de todo Japón sintieron la necesidad de completar la labor de Sadako y el día del entierro, la niña fue enterrada con sus 644 pajaritas de papel, pero más de diez mil pajaritas de colores de miles de niños adornaron su lápida.
Hoy, Sadako tiene una estatua en Hiroshima en la que se ve a la niña jugando con una pajarita de papel dorado y a los pies de la estatua puede leerse:
“This is our cry. This is our prayer. Peace in the World” ("Este es nuestro grito. Este es nuestro rezo. Paz en el Mundo").
Y todo, gracias a la locura americana, esa “…lluvia de ruina desde el cielo, de una clase nunca vista en la Tierra”


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6 comentarios:

Blogger Charly García ha dicho...

Emocionante historia, me ha dejado sin palabras. Un esfuerzo digno de una heroina.

Una bomba atómica sobre una ciudad... Y eran los "buenos", en fin la historia siempre la escriben los "buenos". Ojalá en el futuro ningún argumento sirva para justificar una atrocidad así.

Pero pensemos en esas 644 grullas de papel y en la fuerza demostrada por esta pequeña.

27 de octubre de 2008, 1:24  
Anonymous A Galopar ha dicho...

Estoy seguro que rememorar estos horrores puede contribuir a que estas historias no puedan repetirse nunca más.

27 de octubre de 2008, 14:57  
Blogger Aureliano Buendia ha dicho...

Leo, me ha gustado mucho tu regalo, al igual que la última foto de tu blog, y las entradas, me gustan todas, la verdad es que me pregunto qué diablos vería yo en Internet antes que tu estuvieras.

El otro día comentaba con un amigo la riqueza de tus artículos, este amigo puso además de la riqueza la palabra elegancia. Pero aun faltaba una más para medio definir cuanto escribes. El sentido.

Dichosos aquellos que nos topamos con el poso de tu riqueza, de tu elegancia y de tu sentido.

Un fuere abrazo.

27 de octubre de 2008, 22:56  
Blogger LEONARDO ALANIS ha dicho...

No hay nada como querer a la gente, para exagerar sobre ella. Gracias.

28 de octubre de 2008, 17:16  
Blogger LEONARDO ALANIS ha dicho...

Por cierto. Conocí la historia de Sadako hace ahora 24 años. ¿Recuerdas aquellos "módulos de la Reforma"? ¿Te tocó a tí darlos? Yo te recuerdo allí por La Estación.(Algo de lo que espero escribas algún día: de tus maestros de entonces) Pues bien, en una ocasión, trabajando sobre la paz, encontré la historia del "club de las grullas de papel". Ahora, busqué en Internet(bendito invento éste para estas cosas que el tiempo te va borrando. He llegado a encontrar hasta cosillas que mecontaba mi madre como la historia del gato Serafín..., busqué por Internet la información y encontré la historia de Sadako casi tal como la recordaba. Lo escribistesobre Hiroshima me la evocó con fuerza. Aunque la simplifiqué, no la pulí y cuidé a la altura literaria de las cosas que tú escribes en tu blog. La escribiría de manera más cuidada ahora que veo que las "colgado". De todos modos, conserva tanta autenticidad que no es difícil hacer de ella una historia que llegue al corazón.

28 de octubre de 2008, 17:26  
Blogger Construir Libertad ha dicho...

Estamos juntan mil grullas por la paz en Lomas de zamora para el proximo 6 de agoto en la plaza de Lomas de ZAmora

muy inspirador tu blog

10 de julio de 2009, 1:26  

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