miércoles, enero 25, 2012

A vuelta de correo



Amigos, amigas, lectores afines o de ocasión, necesito una vacaciones... Esta canción puede ser muy apropiada para poner un punto y aparte en mi humilde blog, para dejarlo en barbecho, para lanzarlo al mar como la botella de un náufrago.

Creo que necesito volver a mis primeras escrituras, a las cartas de desamor que fueran mis primeras notas... seguiré escribiendo, solo que ahora lo haré, o no lo haré... y si lo hago no vendría mal ser un poco más canalla, de todas formas las maletas las llevo muy ligeras... quién sabe lo que tardaré en volver.

No tengo muchas ganas de escribir. Es tarde. Así que me voy sin más explicaciones; perdonen las disculpas... hasta la próxima.

Espero que nos sigamos encontrando... o buscando...

Aureliano.

lunes, enero 23, 2012

Siempre vuelvo






He vuelo, sí, aquí estoy, en este raro mes que, más que enero, es un febrerillo loco.






Vuelvo, con un campo verde plantado al fondo. Con una estación que se repite, que se va endulzando.





Vuelvo, al mismo sitio donde me hicieron. Allí, en el lugar de mis primeras postillas, de mis cicatrices iniciales.



A la misma calle que me despidiera, que me extrañara.
A las cuatro aristas de las esquinitas, de la candelita, la de los zócalos del “un, dos, tres; pollito ingles”, la de los chinos grises de los periquitos de plata. Que tantas veces intenté robarlos con mis uñas -los pobres-, perdían siempre; que si la antena, que si la cola...su brillo de plata, sus polvillos mágicos de periquitos tiernos...se quedaba todo en los dedos.

Vuelvo, ahora, a la misma calle donde jugaba a las bolas;
ya no quedan agujeros, los niños; escasos, ni bolones de acero. Parece que cada vez los niños se den más de puertas adentro. Criaturas raras; los niños, la pandilla de pillos por la cuesta. Van quedando pocos.




Pero vuelvo;
a mi calle. Yo mismo, aún siendo un niño.
Calle Amargura, barrio viejo de la Brujera,
brillantes los adoquines como lágrimas duras. Una misma reja verde del salto de la jirafa y un bote, lleno de arena, rodando y rodando.

Vuelvo, a la noche de mis farolas, a
l cielo nocturno, con su polvo de diamantes, a la sombra de los cables y al viento cierto del barrio alto.

Vuelvo, y todo parece que me esperaba; e
l pueblo siempre me esperaba, y me da sus manos y me abraza, el pueblo...

Vuelvo; para vivirlo, para sentirlo,
para escuchar sus campanas, sus golondrinas, sus grillos en el verano.

Vuelvo, sabiendo que me esperaba,
y eso es bueno; con sus amigos, con sus mujeres, con sus vecinas, con sus vecinos, con la música de sus canales -las pocas veces que llueve-, con sus puertas, con sus rincones, con sus viejos y con sus viejas, con sus bares...





Vuelvo a mi pueblo. Siempre vuelvo.





















sábado, enero 14, 2012

Cenizas




Ahora, que no me quieres
que este amor de pacotilla es de hielo
que el frío entra y sale como un sable
que la casa se va muriendo en cada esquina
que se secan las flores, que se vuelcan las macetas
que no queda nada por preguntar
que nuestro aliento es vinagre.

Ahora que este hombre no es más que un hombre
que mis manos ya no te dan, tampoco te quitan
que no reclamas ni uno solo de mis músculos
que me diluyo por tuberías y bajantes
que mi vieja sombra se evapora...

Ahora, que el tiempo nos hizo mella
que la pasión se hizo piedra en las estatuas
que los óxidos de los relojes nos carcomieron
que las horas pasaron y se pudrieron
que me quedó la nada por mal venderte...

Ahora, que ni sentir ni padecer
que las cenizas son el pan de cada día
que ni valemos ni somos lo que creímos ser...


Ahora que el aire huele a desengaño
que tu desnudo desaparece
que tus formas y pliegues me son vetados
que no puedo respirar por tus olores
que no entro como en la tierra entra el arado.

Ahora... que nunca pensé en este ahora...











martes, enero 10, 2012

PEDAGOGÍA FRENTE A POPULISMO (Por Carlos G. de Castro)

Esta tarde al llegar del trabajo descubrí, para mi sorpresa, el fragmento de un comentario que escribí en un post del blog de Aureliano Buendía, publicado en el panfleto del PSOE – Gerena. No me parece tan grave que se tomen mis palabras fuera de contexto y sin explicar nada, como el hecho de usar mis palabras para atacar a Manoli Bueno (una buena persona) y por extensión a IU Gerena.

Desde el mes de octubre trabajo en una academia en Sevilla, como profesor de Lengua y Literatura e Inglés, vivo también en la capital y estoy bastante desconectado de la vida política local, por lo que, sinceramente, me ha sorprendido enormemente esta inclusión en la propaganda de un partido político. La noticia en la forma en que está redactada cuanto menos resulta grotesca y por varios motivos:

Hablaba de IU a nivel nacional no a nivel local. En este sentido hago público, - nunca he tenido temor de hacer mis opiniones políticas públicas -, de un malestar en el seno del “campo de la izquierda” - no de los militantes de IU porque no soy militante de esta formación -, por el estancamiento del necesario proceso de Refundación que se había puesto en marcha y está parado. La presentación de Centella como candidato por Sevilla es ejemplo de ello. Lo que el PSOE publica está cortado pues si bien critico el que se presente a este señor – un burócrata del PCE – alabo la incorporación como cabeza de lista por Málaga de Alberto Garzón, un joven economista vinculado al 15M.

Por otra parte a diferencia del PSOE que es un partido “donde la gente se apunta para tener trabajo” y por tanto no interesa el espíritu crítico sino la obtención de cotas de poder, IU siempre ha defendido la libertad de opinión de sus simpatizantes y miembros. El sentido de mis palabras no es muy diferente de las que pronunciara Julio Anguita cuando en 2008 afirmó que “IU murió de ella misma”, haciendo referencia a la necesidad de una refundación. Qué es exactamente lo que yo pido.

En la izquierda las siglas son lo de menos. Evidentemente si lo que se quiere es desarrollar un régimen clientelar, generar inútiles empresas públicas donde meter a los “amigos”, etc. hay que mantener una disciplina en el partido, pues entre mafiosos lo que más se necesita es orden. Entiendo perfectamente que el PSOE, cuyos miembros una vez “caiga la Alhambra” en marzo pasarán masivamente a incorporarse a las listas del paro tengan miedo y usen cualquier medio para desacreditar a partidos que irreversiblemente les van a restar votos. En la actual coyuntura política/social se necesita un frente amplio de izquierdas, que dé cobertura a las nuevas sensibilidades (sobre todo a las nacidas con el 15M) y no hay que tener miedo a derribar, si es preciso, los viejos aparatos o estructuras. La cuestión es organizar todas las fuerzas progresitas de la nación para transformar la sociedad en la senda de la justicia social, el nombre del partido que lo haga es irrelevante. En este sentido pedí la disolución de IU para avanzar en un – sí – Frente Popular que detenga el avasallamiento de los sectores financieros a las clases populares. No sé si mi idea es la mejor, pero estoy seguro de que es mucho peor indultar banqueros.

No tengo ni he tenido ningún problema con IU Gerena, cualquier alusión a lo contrario es una manipulación interesada. Aún manteniendo opiniones muy críticas, siempre las han escuchado con respeto y en contrapartida han expuesto también con claridad sus puntos de vista. De todas formas el respeto a las personas y la lealtad a las personas está por encima del respeto y la lealtad a los partidos políticos. Después todo, un partido político es una mera herramienta para la transformación de la sociedad (si es de izquierdas) o para la defensa de statu quo (si es de derechas).

Sin más un cordial saludo, Carlos G. de Castro.





viernes, enero 06, 2012

Las aguaeras puestas (palabras de la Adoquipedia)






El día tenía las aguaeras puestas; frío, viento... era un día de Reyes desapacible.
Había una casa, muy sencilla, pocos muebles; la luz entraba por una ventana alargada que daba a la calle. Entre los visillos, de vez en cuando, se veía alguna persona pasar. Y frente a la ventana una mesa de camilla donde una mujer, hacía escasos minutos, había introducido un brasero, y después colgado un aventaor en una pequeña puntilla.

Juanillo aquel día se levantó tarde, y después de un café bebío, se había ensotao en la copa; la badila a sus pies, por si necesitaba dar un meneito; y el calor subía por las piernas del muchacho, dejándolo amanglao, hasta el punto de que su madre le decía: “¡Niño! Que te van a salir cabrillas”. Pero a Juanillo no le importaba nada lo que su madre dijera, y no pensaba moverse, ni por asomo, en un buen rato; pues en verdad tenía el cuerpo guarnío, y el estómago ajilao; seguramente por la fiesta y el baile de la noche anterior. Aunque una vez se movió; para sacar un tizo del brasero. Lo sacó con unas tenazas, y un hilillo de humo lo persiguió hasta el patio. Pero luego volvió a donde mismo, y se quedó asolapao junto al cisco. Y así pasó casi una hora.

De vez en cuando la madre de Juanillo pasaba, lo miraba, y, mientras seguía con su faena, le hablaba, pensando que lo mismo su hijo no la escucharía:

-!Niño!, ¿no ves que se te ha olvidao de fechar la puerta del patio? Este niño, desde luego, está apamplao. ¡No que el aperreo con que se ha levantao hoy!, éste es capaz de llevarse todo el santo día avilanao.

-Mama, no te chulees de mí, que creo que estoy maluscón.
-¿Maluscón?, ¿o más flojo que un vendo? Déjate de vainerías y ponte a hacer algo, ¿para el flete que te diste anoche no estabas malo, eh? – La madre de Juanillo decía todo aquello a grito limpio, se podía oír la retahíla desde cualquier sitio de la calle, no en cambio, tenía fama de ser una buena barbiana, que no se amilanaba por cualquier cosa.
-Mama, yo creo que anoche algo me sentó mal.
-¿Mal? ¿No sería la bolilla que traías en lo alto? Vamos, que hasta te diste un porrazo al entrar, mira el bichueco que tienes en la frente.
-Mama, que no, que no es por eso.
-¿Qué no?, y la barquiná de comer que me dijiste, ¡a quién se le ocurre andar de guisao a esas horas! Vamos que ustedes cuando cogéis un buen plao, es que no lo soltáis hasta que no se termina el último zurugullo. ¿Dónde dijiste que estuviste?
- Mama, ahí en el bujío del Lolo. Anoche estaba empetao.
- ¿El Lolo? Valiente pieza está hecho el Lolo. Desde luego hay que ver con quien te juntas. Allí, en la casa esa, to destroná. Que menuda capuana que algunos cogen. Bueno sin ir más lejos el Lolo, que es un chufla y un prenda, vaya la reata que trae, vamos que el padre del Lolo no hay más que verlo; está apergarao. Y que conste que yo no soy mujer de chafardeo.
-¡Mama, que jacha eres! y no hables tan fuerte, que me duele la cabeza.
-La cabeza te va a doler cuando venga tu padre y vea tu plan; ¡bonito plan! Lo que tienes que hacer es coger el berbetón y tirar pa la Piedra Caballera, que en una zancá te encajas allí.
-¡Pero Mama! ¿Qué quieres que me ponga jileando con la que está cayendo?
-Desde luego vaya niño lamioso, ¡te quieres largar por ahí! El niño este con el manglazo.
-¡Mama, que liberia, cómo me tratas! si te estoy diciendo que no tengo el cuerpo muy católico. Es más, me parece que voy a ir al retrete, que si no la carzoná va a ser menúa.

Juanillo se metió en el escusado, estuvo un largo rato en el trono, y luego salió con mejor color de cara.

- Mama, me he quedao nique. ¡Menuda churralá! Por cierto estoy enmallao, ¿por qué no me haces un cafelito migao?

¡Qué suerte tiene Juanillo! ¡Cuánto vale una madre!

Y el día discurría lluvioso, sordón, con un viento frío y pertinaz. Mañana de invierno entre adoquines.






sábado, diciembre 31, 2011

Yo también me enamoré de ti

Yo también me enamoré de ti, varias veces además, en muchas de mis edades pasadas; de joven, de mayor, de niño anciano... desde muy temprano; en las edades de mis primeros catecismos, estuve muchos años, muchas veces, enamorado de ti. Seguro que lo supiste sentados en los escalones, o ahí en la clase de al lado, pared con pared, frontero a tu pizarra; y cuando nuestro colegio se soleaba entre nidos de vencejos, ¿te acuerdas?, las aves iban y venían de tus nidos a los míos, y las salamanquesas de mis persianas a las tuyas. Compartimos muchas esperanzas sentados en las mismas sillas verdes, en las mismas asambleas del salón multiuso, o cuando el campo en bicicleta; con aquel profesor chiflado de rizos y de barbas negras.

Permíteme, amiga, una confesión a destiempo; ya sé que por desgracia no puede hacerte mal alguno, ni bien tampoco -mal me hacían a mí tus nones-. Así que aquí lo digo y lo escribo: varias veces me enamoré de ti... Bueno, ya sabes; y de tantas otras, ¡qué culpa tengo yo de ser tan enamoradizo! Pero contigo, por reincidente, era casi diferente; una flor, una espina, un golpe que reparaba otro. ¿Quién no tuvo alguna vez quince años? Dolor dulce de ida y vuelta, paréntesis breve del corazón imberbe, y a los pocos meses o los pocos años; en BUP, en COU... me volvías a tener en tus heridas y te volvía a compartir, a sentir, a disfrutar; volvía a caer en tus encantos morenos de niña lista y graciosa.

No sé si debería contarlo, lo mismo... a agua pasada... bueno ya lo dije... pero lo que digo lo digo porque seguro que no soy el único, y las palabras sembradas son siempre bien nacidas, y ya no son sólo mías, sino de aquél que quiera recogerlas; porque era fácil, facilísimo quererte; así que hoy las escribo por muchos, por todos los que te tienen una confesión pendiente: me gustabas; en tu sonrisa de avispa, en tus marañas de pecas, en tu cuerpo menudo y asilvestrado, en tu pelo moreno brillante, en tu voz valiente y caliente, en tus ojos chisposos, graciosos; los que se fugaban de la mirada. –Niña- ¡Qué dos lunitas negras!

Yo también anduve muchos pasos enamorado de ti, poco trabajo costaba, de camino al campo de fútbol, en la hora corta de la Gimnasia; tú, ya mujer del todo, y yo, inocente proyecto de hombre a medio hervir. Tú, tan inteligente, tan única, tan piedra preciosa del planeta; cruel, risueña y lista. Y yo, sólo un niño.

Y aquí estoy, años después, amiga mía, en un recuerdo, en una mediasonrisa, echando de menos lo que nunca tuve; quizá eso también fue lo bueno. Recuerdo que te gustaba leer; pues mira, quien nunca tuvo a Aldonza Lorenzo lo mucho que la defendía. Que incluso muchas veces se batía el cobre por un amor tan imposible. Y nunca la tuvo. O la tuvo, a su modo...

Por eso, tal vez, también te tuve; cualquier tarde, cualquier marzo, mientras miraba por mi ventana, entre luces de primavera y apuntes de Biología... entre láminas de Dibujo y rotrings por rellenar; pensaba en ti. Porque, amiga mía, yo también, como tantos otros, muchas veces, me enamoré de ti.










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domingo, diciembre 25, 2011

Navidad lastrada




Las Navidades eran las vacaciones, las primeras ciertas depués del verano. También cuando llegaba mi padre con un vale descuento, y nos poníamos contentos; en una de las esquinas de aquel papel que le daban en su empresa venía la silueta nítida de los reyes magos. Mi padre nos contaba la historia del portal de Belén. Luego, otro día, íbamos al “Ecorub” o a otras tiendas más pequeñas, con todas aquellas estanterías llenas de emociones; el Jeyperman, el fuerte de Comansy, los Clips, los Madelmanes... : “Un juguete por cabeza” nos decía. Era difícil decidirse, pero al final, después de un buen rato, justo un momento antes de que él se mosqueara, por fin uno cogía su caja y decía: “Este”. Y a partir de ese momento la caja y yo éramos una sola persona, totalmente inseparables. Esto ocurría antes de nochebuena, el día era lo de menos, lo que importaba eran los hechos y no las fechas. Y la carta, que marcaba el inicio de la Navidad.

Otra vez, ya más mayor, me pasé con un microscopio recién comprado por el colegio a recoger las notas. Las notas siempre eran buenas, no se me daba mal. Así que por las notas y por el microscopio cualquiera habría podido decir que mis madres tenían en casa un científico en ciernes. Luego el tiempo me puso en su justo sitio; un aprendiz en ciernes.

Después vino el salir y el entrar, los primeros Larios con cola, el Bacardi, el Rives y el Licor 43, las casas de Navidad, los rollos de los reservados, noches frías a la búsqueda de besos. Los disfraces con la pandilla en la cuesta. Los amigos y las amigas que luego duran una vida, esos, casi siempre, se hacen en la Navidad.

Más tarde, por amor y por desamor, se quedó todo atrás. Y, sobre todo, porque el niño ya solo es niño por dentro; y ni juguetes, y ni petardos, y ni aventuras sobre un sofá de escay... un buen día aquello desaparece y la Navidad va renqueando, y año a año se va cargando –lastrando- de recuerdos. Esos recuerdos son en sí la Navidad de ahora; el presente es un momento fugaz, tan corto... quizá mejor así; mucha parsimonia y escaso contenido. La Navidad de ahora sale demasiado en televisión.








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jueves, diciembre 15, 2011

De Gerena, escandalos y bellezones

El mayor de los pecados es el hurto, y el hurto de la verdad; la mentira, es una forma clara de robo.

Sisar; qué nos gusta este verbo en primera persona.

No está bien hurtar, tampoco a los depositarios de la custodia de los lugares sagrados. Es su voluntad decir qué se puede hacer, y qué no se puede hacer en estos sitios. Para eso son los que los cuidan.

Qué bellos son los lugares sagrados, y cuántos de ellos hay. El mundo entero está lleno de lugares mágicos. Un lugar sagrado en mi opinión es cualquier espacio donde el ser humano puede entablar un contacto con lo espiritual, con lo irreal, con lo inmaterial; salirse de sí mismo. Desde que el homo sapiens pintaba en sus cuevas animales espirituales, hasta los impresionantes templos megalíticos alineados con los solsticios, pasando por las pirámides, las mezquitas, las sinagogas, las iglesias, las ermitas... Cualquiera de estos sitios es un lugar sagrado. Algunos miran un cielo estrellado desde el Monte Borracho y piensan: este lugar es sagrado.

Todo esto lo digo porque para unos y para otros el criterio cambia, e incluso muchos otros sienten que no hay nada más sagrado que el cuerpo de una mujer. Mismamente Dios fabricó su hijo dentro del cuerpo de una. Todos hemos nacido de una. ¿Habrá algo más sagrado que una hembra? Y si esa mujer es bella, andaluza, bien plantada, pues encima de ser un cuerpo sagrado, ¿quién no dice que es bendito?

Pero eso sí; no se debe hurtar. Así que entiendo quien se sienta utilizado. Lo que no puedo entender es de quien se escandalice. ¿Escandalizarse por esto? ¿Quién no ha visto, disfrutado, imaginado, aquello que tapan las telas? Fuera las telas; al diablo con los burkas; en pelotas seremos todos más humanos, más iguales, más hermanos.

Yo me escandalizo de las mujeres tapadas, las que solo enseñan los ojos; de las niñas que se venden a los turistas del sexo. Me escandalizo de la mujer esclavizada, de la que es corroída por el ácido, de aquella que tiene mutilada su más íntima esencia. Me escandalizo de las mujeres lapidadas, de las que mueren en hospitales cementerios. Me escandalizo de la mujer que recibe un golpe; y otro, y cientos. Pero, será que creo que la carne sufre tanto como el espíritu, que de una mujer libre, que va y se desnuda, de eso ya, casi, no me escandalizo.

Saludos.

jueves, diciembre 08, 2011

La lección de la Taza




Cuando el ratón entró debajo de la taza, la de sutiles flores del color del cielo de Gerena cuando hace buen tiempo, hurgó en el rico queso del dedal tramposo, y la taza hizo: “cloc”, y llegó la oscuridad; pero no sólo aquello era destacable; el planeta entero había sufrido un pequeño cambio, un terremoto minúsculo. Al ratoncito, que hasta entonces había disfrutando de una existencia libre y fugaz; comida, agua, ratones, ratonas... se le había cambiado la escena, su vida había cambiado de escenario, y el ratón se preguntó a qué suertes de tramoyistas se podía deber variación tan grande.

La taza cerrada, la oscuridad, el planto frío, el dedal; con su olor a costurera, con su rica corteza de queso dentro. Y el ratón, pequeño, con sus bigotes olorosos, del sabor de la leche de oveja, esperando el siguiente capítulo de su vida, se puso a comer queso; un bocado, luego dos. Si hubiera tenido conciencia –suerte que no la tenía- de la vida y de la muerte, seguro que en ese momento se habría dicho: “Si he de morir, mejor hacerlo harto”.

Tampoco el queso dio para mucho, pero por lo menos le ayudó a coger el sueño, y se durmió, y a los pocos minutos su corazón empezó a latir un poco más despacio, y su pequeño cerebro entró en la fase que los estudiosos del sueño llaman “mor”, o “rem”; y comenzó a soñar cosas bonitas, cosas corrientes de ratones; soñó con un nido cálido de hilos de algodón, que poco a poco se fue volviendo en algodón de azucar; soñó con montañas de comida: trigo, maíz, harina, chocolate... un taponcito con un buchito de vino: un sueño lindo. Luego soñó que comandaba una guerrilla de ratones, y que atacaban a un enorme gato blanco, al que le hacían morder la lona, una y otra vez conseguían humillar al temible felino. Más tarde el sueño cambió, y le vinieron a su cerebro imágenes de un campo lleno de flores y de semillas, donde comenzaba a caer una fina lluvia, que lo mojaba todo. Se sentía fresco, pero feliz, en su sueño; húmedo, mojado entre miles de hojas caídas llenas de rocío. Pero cada vez había más agua, y todo se transformaba en un profundo charco, donde el ratón caía y comenzaba a ahogarse, entre un montón de hojas amarillas.

Y aquí el sueño termina. La cruda realidad vuelve. Alguien coge el plato, el ratón y la taza, y los pone en un cubo de agua. El ratón nada, con todas sus fuerzas. La taza y el plato hundidos en el fondo del cubo, y sus menudas manitas arañan las paredes de cinc del cubo. El nuevo escenario es muy frío, húmedo, resbaladizo. El corazoncito le late desbocado. Pero el instinto del ratón le mantiene a flote. Nada y nada, mueve con ritmo sus patitas diminutas.

Todo aquello lo observa un niño, que lo mira con ojos atentos. El niño y el ratón se miran a los ojos; la mirada del ratón es tierna, la del niño curiosa. El niño está recibiendo una lección triste de fragilidad.





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jueves, diciembre 01, 2011

Me gustaría decir



Me gustaría decir
en pocas palabras
algo que fuera cierto...
que mirara dentro de los ojos
que no dejara lugar a dudas,
ni a segundas ni a primeras...
que fuera claro
como un sol de julio...
que llegara a cualquier parte
como la música
como el silencio
como el canto de un niño
como el sonido de una palabra.

Quisiera decir algo
que fuera puro
que fuera un punto;
seguido y a parte...
que abriera el alma
que tuviera manos
que tuviera pies...
palabras de piel frágil
roja, blanca y negra.

Me gustaría tanto...
sembrar las cosas
plantar los árboles
cadenas de letras sueltas...
una nota de música
una esperanza sonora
un credo en el hombre
una lanza enterrada...

Quisiera hacer cientos de poemas
como el que escribe cimientos
como el que come garbanzos...
criar frutas en las ventanas
dar de comer a manos llenas
cantar la voz que callan los que callan
hablar por los codos y por las lenguas.

Pero no sé, no puedo, no siento,
lo que sienten los artistas...
si acaso una lagrimilla de cebolla
para seguir metiéndome más adentro
como un caracol en retirada
bajo una concha de cristal rendido
sin seguro, sin papeles,
dejando atrás, a lo lejos
regueros de garabatos
solo eso.


domingo, noviembre 27, 2011

Cosas de perros



¿Por qué me hacéis esto a mí? Ahí a mi lado, mientras escribo, mirando. ¿Por qué allá donde voy siempre os tengo pegados?

Os reniego continuamente, os odio cada día y cada noche; cada vez que os saco a la calle de vuestra correa os blasfemo, nombro a vuestras santas madres, perras pero santas. Pienso que no hay derecho, sois un castigo. Que yo no quería perro, y os tengo a vosotros dos: uno el padre, el otro el hijo; como diría aquel: ¡ya sólo me faltaría que tuviera que sacar a mear también al Espíritu Santo!

Os saco, sí, dos veces al día los días que laboro, y tres veces aquellos que descanso. Reniego de vosotros dos, peludos hijos de perra, no os quiero ver ni en pintura. Digo cosas que no debería ni siquiera desear para el ser más malvado del mundo. Quizás yo no sea la buena persona que a veces aparento, pero pienso que esto me pasa por que sois perros impuestos; ahí está el fallo. No se pude tener perros impuestos, como no se puede tener hijos, amigos, amores, queridas impuestas. Tener la marca del “no deseo” es una pesada carga. Mejor quizás no nacer, a vivir donde no te quieren. Y con vosotros me pasa eso. Me digo que no os quiero, que me gustaría perderos de vista; todo eso me digo, y sin saber si es verdad lo que os digo.

Sois, padre e hijo, dos perros impuestos. Tres personas de mi casa querían perro y una no, y esa una es la que os saca siempre a la calle, haga calor o frío, llueva o ventee, todos los días. Y que conste que no veo mal, al final de la jornada, darme un paseo por la calle; que mira que relaja, que no es tan duro; incluso a veces me entretengo leyendo en el móvil las cosas que pasan en los blogs que frecuento. Pero eso no os quita vuestro estigma de perros impuestos. Y más ahora que los autores de los blogs flaquean –o flaqueamos-. Pero una cosa no quita la otra; si salgo a la calle por obligación no es lo mismo que salir por devoción. Y encima ya sabemos cual es vuestra actividad principal cuando salimos a la calle: mear, cagar y ladrar. Que además parece que tenéis dentro un grifo. Y no sólo eso porque si os vaciarais de golpe, pues mira, tendría una pase, pero no, queréis señalar hasta el último naranjito del barrio, hasta la última bolsita de la acera. Que ya a última hora lo que sale de ahí es una gotita escasa, si sale, cada vez que levantáis la puñetera pata.

Y luego lo otro; la siembra de alfajores, que tengo luego yo, como buen ciudadano, que recogerlos, porque eso otra; mejor no hacemos cuentas, porque dos alfajores diarios por 365 días y por los dos años y pico que hace que os tengo hacen un total de:

Raski: 3 años x 365 días x 1 alfajor: 1.095 alfajores.

Panchito: 2 años x 365 días x 1,5 alfajores (Este suele repetir, si pusiera huevos bien contento que me tendría) = 1.095 alfajores.

Total recogidos ya: 2.190 alfajores.

Y si podéis vivir, pongamos, 10 años más. Pues me quedan por recoger unos 8.760 alfajores más. ¡Qué castigo! Se me está revolviendo el estómago, menos más que he cenado ya, que si no es que esta noche ni apetito.

Y luego está el ladrar; a ver que os han hecho los otros perros, que me tengo que cambiar de acera, cada dos por tres, para que no os metáis en broncas. Y encima para la mierda de perros que soy los dos. Porque yo creo que les echáis cojones a los labradores, a los seteres y a cualquiera de las razas grandes que nos encontramos porque sabéis que yo no os dejo que os metáis en peleas. Que un día os tenía que soltar para que se os quiten tantas ganas de peleitas. Que estoy seguro que un yorsike, como vosotros, no tiene ni medio ladrido de un perraco de esos a los que les echáis huevos. De todas forma os compadezco; puede que vuestra mala leche sea por no desfogar. Fíjate tú, Raski, para una vez que mojas y tienes que cargar con el prenda ese que tienes a tu lado toda la vida. Y el prenda... -si tú, Panchito- que ves a una perra y te echas para atrás, es que ni te acercas a olerla. Lo siento pero eso es lo que os pasa y por eso ladráis tanto; os falta desahogo. El desahogo es muy bueno.

Creo que os odio, pero no es fácil sabiendo que vosotros no tenéis culpa. Y además me vais siguiendo por toda la casa; que me levanto, os levantáis; que me acuesto, os acostáis. Ahora que me he metido a escribir un rato en el ordenador; detrás mía; que me pongo los botines, y a moverme el rabo... Vamos que parecéis los dos mi sombra. Una sombra peluda y asquerosa, por cierto. En fin, ya veo que no me echáis mucha cuenta, que os estoy dedicando una entrada en mi blog y a vosotros os entró el sueño. ¿Qué estaréis soñando? Cosas de perros, supongo, cosas de perros.








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miércoles, noviembre 23, 2011

Magia potagia, azul por aquí, rojo por allá




Algunos dicen maremoto, otro dicen tsunami, pero la sensación que yo tengo es que no ha pasado nada en el 20N, que todo sigue igual. Ahora estará el PP gobernando dos legislaturas, aparecerá algún escándalo, alguna noticia que sacarle punta, y luego vendrá otra vez el PSOE unos cuantos años más. Además, y para colmo, cada vez habrá menos participación, más abstención, (¿De qué vale votar?); y sí, puede que haya pequeños partidos que nos ilusionen, pero todos a un abismo de los dos grandes. Es exactamente igual que la liga de fútbol.

El invento ha dado para esto. Para que el pueblo decida que todo siga igual. Es muy fácil predecir el futuro cuando uno lleva viendo lo mismo toda la vida. Y cuando uno ve que la sociedad no aprende de los errores. Ya no sé si uno es el tonto o si los son los demás millones de personas. Entonces uno duda, ciertamente; tengo que estar loco para no pensar como ellos. Algo falla dentro de mi cabeza para no ser de ese precioso mapa azul de la tele.

Un ejemplo: el otro día escuchaba en la radio que el PSOE se felicitaba porque Estados Unidos iba a montar en Rota su escudo antimisiles, y el PP también se alegraba. Nos vendían la moto con que aquello daría muchos puestos de trabajo. Y yo me pregunto si sería esto parecido a que viniera todos los días a cagar un extraño a la casa de uno, y uno se sintiera contento porque te dejaba una monedita y un papel con una firma marrón.

Otro ejemplo: con el PSOE han desaparecido las cajas de ahorros. Se las cepillaron unos y otros, los de azul y los de rojo. ¿Ahora el PP las recuperará? No. Lo público siempre ha sido un mal negocio (Una vez terminado el saqueo) .

Hemos votado, sí. Pero seguimos donde estábamos. Nos hicieron un truco de manos, magia potagia; nos han hecho creer que el pueblo ha decidido. Pero resulta que a los que mandan en el Banco Central Europeo nos los vota nadie. Y a los que mandan en el Fondo Monetario Internacional; a esos no los vota nadie. Y los que califican y ponen nota a la deuda de cada país; a esos tampoco los vota nadie.

Yo seré el tonto, no lo discuto. Pero pienso que nada ha cambiado después del 20N. Estaré quizás un poco tocado porque, humildemente, creo que el poder no cambió de manos. ¿Será que soy daltónico...?




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