sábado, octubre 10, 2009

Nunca dijo "te quiero"

Nunca le dijo a su mujer que la quería, ni siquiera después de muerta mientras arrancaba los cardos en el campo santo. Pasaba a menudo cerca de la lápida, pues desde que se jubiló mataba el tiempo como jardinero ocioso del pequeño cementerio.

Entre las blancas paredes, llevado por el azaroso devenir, se cruzaba con aquella mirada tierna, y se paraba silencioso ante la foto borrosa, entonces, se le solía escapar media sonrisa y media lágrima, y aunque lo pensaba y lo seguía sintiendo, nunca le decía que la quería.

Ambos tuvieron una hija menuda y chillona, pero con unos ojos profundos que desnudaban la hipocresía sin proponérselo. Ella desapareció, sin avisar, al cumplir los quince años. Mucho se habló de aquello y mucho llovió, hasta que todos se olvidaron del asunto para siempre. Había momentos en los que él mismo dudaba si realmente aquella hija existió. Entonces dejaba lo que estaba haciendo, o soñando, y abría el armario de los uniformes colegiales y los lazos color magenta.

Tras el calvario de los silenciosos meses, y en el acoso permanente de las falsas pitonisas, Epifanio Martí comprendió que su destino era ese; vivir en la completa duda, arrastrar de por vida el rencor hacía una verdad que se le negaría para siempre.

¿Continuará?

Nota: La foto es de la Sierra de Aracena, a la derecha el cementerio de Alájar (Huelva)

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5 comentarios:

Blogger DANI ha dicho...

Vaya parece que lo capítulos se suceden ;))

Estaremos atentos

12 de octubre de 2009, 21:23  
Blogger Belén ha dicho...

Espero que siga... tiene muy buena pinta...

Besicos

12 de octubre de 2009, 23:20  
Blogger mjose ha dicho...

Precioso este relato Aureliano espero seguirlo.

Un saludo.

13 de octubre de 2009, 9:19  
Blogger Mónica ha dicho...

Nos dejastes intrigados, al igual que la misma vida en circunstancias, cuando queremos que llegue ese final tan esperado. Tanto si sigue o no, quiero que sepas que tu relato me recuerda una vez mas a la vida,a esta que vivimos a ligero paso y estaciados. Aún así como ser humano que soy, espero, ante mi debilidad espero e intento no moverme en el desespero, y que esa historia me brinde un final.

13 de octubre de 2009, 9:49  
Blogger Aureliano Buendia ha dicho...

Será complicado darle a este hombre más cosas que decir, es cuestión de tener imaginación o, mejor dicho, de poder poner sensaciones en la pantalla. Con vuestros comentarios me estáis ayudano, no sabéis cuánto.
Gracias Dani,Belén,Mª Jose y Mónica.

A ver si sigue...

Buenas noches.

13 de octubre de 2009, 22:41  

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