miércoles, enero 28, 2009

Tras una vieja puerta de vidrios cuadrados.


Eran tres; dos de marchas y una negra.


Brillante, irresistible, iluminaba con luz propia el pequeño salón.
La mochila cargada a la espalda; El cuaderno de Matemáticas, el de Lengua, el de Naturales con sus esqueletos amarillos. Frente a mí, detrás de cuadrados cristales y entre paredes forradas de añejas fotos sin color, allí estaba ella; la más bella mobilette del planeta mundo.

¡Quién pudiera rodar adoquines sobre su flamante sillón! ¡Quién pudiera llegar al río, al arroyo las Torres, al centro del pueblo volando sobre aquella moto!

Bien merecía la pena que me dieran la renta por sólo verla, por estar cerca. Y mirarla de reojo al entrar, al pedir la vez, o en el momento de tomar asiento. Y soñar con ella, imaginarla al otro lado del tabique, mientras la tijera navegaba por mis sienes. Y parecía que también me quisiera, que me llamara, que cotilleaba a mi costa con las otras motos.

Luego la despedida, porque breve fue el cortejo.
Sin flequillo abría la puerta, le decía adiós, hasta la próxima.

Por la calle, solitario, con las orejas crecidas, comidito de picores, pensaba; -¡Ay si llegara a los ojos de esa niña subido en la mobilette!- Pues esa máquina me haría libre y hombre. Porque ninguna se resistiría al run-run de su corazón de gasolina mezcla.

La vieja puerta, de vidrios cuadrados, aun sigue allí. Dónde tantos desamores.

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3 comentarios:

Blogger kinisantos ha dicho...

A mi me recuerda todo a la peluquería vieja de Romerito, donde vendía en una habitación anexa las motos. De allí fue mi primera moto, una Rieju de marchas que tantas alegrías me dio por esos campos de Gerena...

29 de enero de 2009, 0:45  
Anonymous Anónimo ha dicho...

A los trece años la Mobilette era un "maquinon", me tenia enamorado. Su escaso motor y sus pequeña suspension me parecian la tecnologia mas novedosa. El cambio de la bicicleta a la moto fue un hito en mi vida, podia alargar los paseos por El Monte del Borracho, La Forestá, Los Guijos, y algun que otro pueblo vecino. Todo un simbolo de cambio de edad. Sigue asi.

29 de enero de 2009, 15:55  
Blogger Pelayo ha dicho...

Me encanta leerte ¡canalla!

30 de enero de 2009, 11:47  

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