jueves, enero 01, 2009

Cargas


El carnicero cuelga su delantal garabateado de finales a cuchillo.
El amante, croquis de besos, planos secretos de un monte llamado Venus.
El médico dejará prendido a un paciente negado a la esperanza.
El político a su cotidiano puñado de promesas inacabadas.
El periodista colgará su piel faldera de gato en venta.
El juez a ese inocente que hace mecedoras en Alcalá Meco.
El agente de bolsa su ración de inválidos valores.
El vendedor de coches la sonrisa con la que se gana el pan y el traje.
El maestro colgará una ristra de fríos ceros y la tinta roja de su bolígrafo.
El pirómano dejará las cerillas y disfrutará de su último cigarro.
El violador colocará su sucio trofeo de tactos robados.

Y el piloto de guerra dejará colgados los sueños de todos sus muertos.

No solemos gustar de compartir la esposa o la cama.

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Solemos cargar con cualquier cosa, para satisfacer nuestras miserias, tal vez la carga más pesada no nos deje soñar tranquilos si nos vamos a la cama sin cena ni sexo.

5 de enero de 2009, 11:45  

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