viernes, noviembre 21, 2008

Comenzaré a olvidarte, con una carta.


He acabado de llamarte. No estabas, creo se puso tu hermana.
El pasado viernes intenté hablar contigo por la noche, pero nadie cogía el teléfono. También lo hice al día siguiente y me pasó lo mismo. Hoy una voz femenina me ha contestado, pero no eras tu.

Día tras día crecen mis ganas por ti. Ahora, cuando te llame, tengo que preguntarte si mis cartas pueden contarte cualquier cosa sin reparos, sin temor a que las lean otras personas como, por ejemplo, tus padres.

La madrugada del jueves aprendí contigo cosas maravillosas. Lo que más me gustó fue la claridad y la espontaneidad conque tratas a todo el mundo.

Han pasado los días y sigo sin comprender por qué al principio me ignorabas, y luego, parecía que de veras te importara. Es un enigma, de pronto quisiste acompañarme a recoger mi mochila y como nació aquel momento mágico en los oscuros escalones de la cuesta. Jamás me sentí mejor que cuando el aire nos refrescaba y me empujaba hacia ti.

Es ahora, en estos momentos que escribo, cuando comprendo tus palabras; - Quizás con el tiempo pueda olvidarte, pero esta noche no la podré olvidar nunca.

Ya en mi casa empecé a sacar las cosas de mi bolsa y encontré algo que me sobresaltó. Era como en el cine, cuando el protagonista se despierta de un sueño con un objeto que viaja del sueño a la realidad. En mi película yo encontraba tu llavero. Lo tenía olvidado y por eso éste me hizo recordar que lo que ahora parece un sueño ocurrió en la realidad. Instintivamente me lo llevé a la nariz y lo olí profundamente, con los ojos cerrados. Mi tacto lo recorrió por cada detalle. Lo apreté con fuerza. Me recordaba tu piel y al sabor a fruta de tu boca...

Y sólo me queda olvidar, contemplarte en mi memoria y adorar tu sonrisa en una minúscula foto.

Quizá te parezca ridícula mi escritura. Aunque rías no me importa. Todo ocurrió tan deprisa, apenas me dio tiempo de darme cuenta, de alguna forma tengo que revivirlo.

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1 comentarios:

Blogger Mónica ha dicho...

Hermosa carta, sensilla y sensible.

El olvido a veces viene a nosotros como por arte de magia, entra sin ni tan siquiera llamar a nuestra puerta, pero en otros casos se afianza a nosotros, y forma parte de nosotros de una manera muy especial. Siempre se dice, hay momentos que me gustaria olvidarlo todo, perder la memoria plenamente, pero otas sin embargo pienso, que mis recuerdos son mi mayor regalo.

Un beso

24 de noviembre de 2008, 20:06  

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