martes, noviembre 11, 2008

Un regalo de mi primo.

Por Bertolt Brecht

De todos los objetos los que más amo son los usados. Las vasijas de cobre con abolladuras y los bordes aplastados. Los cuchillos y tenedores cuyos mangos de madera han sido cogidos por muchas manos. Estas son las formas que me parecen más nobles. Esas losas en torno a viejas casas, desgastadas de haber sido pisadas tantas veces, esas losas, entre las que crece la hierba, me parecen objetos felices. Impregnados del uso de muchos, a menudo transformados, han ido perfeccionando sus formas y se han hecho preciosos porque han sido apreciados muchas veces.

Me gustan incluso los fragmentos de esculturas con los brazos cortados. Vivieron también para mí. Cayeron porque fueron trasladadas. Si las derribaron fue porque no estaban muy altas.

Las construcciones casi en ruinas parecen todavía proyectos sin acabar, grandiosos; sus bellas medidas pueden ya imaginarse, pero aun necesitan de nuestra comprensión. Y, además ya sirvieron, ya fueron superadas incluso.

Todas estas cosas me hacen feliz.

Bertolt Brecht
Poemas y canciones
Alianza editorial
Trad. Jesús López Pacheco y Vicente Romano
México D.F/Madrid, 1984


(Entrada enviada por mi Primo)

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