lunes, julio 06, 2009

Tomar tanto Sol en julio


A escasos metros de mi sombrilla lo vi levantarse vociferando. Era un señor de piel morena, casi negra, de betún tostado. Gritaba, graznaba, aullaba, mientras, mirando a todas partes, buscaba algún tipo de socorro. Se tocaba la entrepierna como si algún animal le hubiera picado. Estaba francamente pasándolo mal.

Me acerqué preocupado, con el sentido de la responsabilidad de todo buen médico que, en caso de urgencia, siempre está de servicio.
Le dije mi profesión y el señor, desencajado, sin vacilar, se bajó el bañador indicándome que le mirara los testículos. Allí mismo, con la playa abarrotada de niños, viejas, calvos y peludos curiosos. En medio de todos el médico y un paciente con el slip por las rodillas.
- Míreme, por favor. Este huevo me duele a rabiar.
- ¡Pero hombre! – Le contesté. - ¿No podemos ir a un lugar más apropiado? Busquemos al socorrista, en el chiringuito...
- Por sus muelas doctor, - me interrumpió - míreme este huevo, no aguanto más.

La situación era de lo más embarazosa; unas cien personas mirándome mientras yo acercaba la vista a las partes íntimas de aquel hombre.

Con no poco recato le empecé a tocar el huevo, era el derecho. Lo tenía bastante gordo, del tamaño de una pelota de tenis. Su tacto era pétreo, le di unos pequeños golpes con la uña y me recordó uno de esos trompos que bailaba de pequeño.
Pero el coro de la gente me asfixiaba, todos apiñados, algunos ya agachados para poder ver en todo su volumen aquel escroto esférico.

Una mujer bastante mayor quiso tocar el testículo, pues decía que había que buscar el aguijón de la avispa. Un señor le increpó que no tenía ni idea de avispas. Que las avispas no dejan el aguijón, que después de picar se lo llevan puesto.
Entonces la hija de la señora le dijo al entendido en avispas que si no era una avispa que sería un “aguaviva”, que a su madre los bichos le traían al fresco.

Un chaval tatuado, mientras masticaba el hielo de su tinto de verano, comentó que lo mejor sería rajar un poco para ver si había pus. Entonces, el afectado en cuestión dio un soberano grito, y cagándose descomunalmente en Dios, mandó a callar a toda la plebe, y dijo que como alguien se atreviera a tocarle el huevo se lo cargaba, pues a cojones no le ganaba nadie.

- Doctor, por Dios, no va por usted, siga con su trabajo.

Al poco llegué a una conclusión clara. Miré a sus ojos acojonados y frunciendo el ceño le espeté: -Amigó, tomar tanto Sol en julio es de locos. A usted se le ha puesto un huevo duro.



Etiquetas:

9 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

jajaja. que bueno! Por los cojones
saludos

7 de julio de 2009, 1:03  
Blogger ALVARO ARIAS ha dicho...

Muy bueno.

Gracias por hacerme reir a primera hora de la mañana con esta historia. Es una buena forma de empezar el día.

Un abrazo.

7 de julio de 2009, 9:25  
Blogger Ars natura ha dicho...

qué bueno!!! qué situación tan de película! me he reído mucho leyéndola.
Por un momento me ha hecho olvidar el sofocante calor que estoy pasando y al cual no estoy todavía acostumbrado.

Muchas gracias por el relato.

7 de julio de 2009, 20:37  
Blogger LEONARDO ALANIS ha dicho...

¿Y si al mismo tiempo se le hubiera frito la salchicha? ¿Te imaginas? Disfruta del sol, Aureliano, que en menos de 4500 millones de años se nos acaba y no tenemos tanto tiempo.

8 de julio de 2009, 16:10  
Blogger Aureliano Buendia ha dicho...

Saludos y gracias por vuestros comentarios. Me puse a repasar mis últimas fotos y encontré ésta: y me sugiró la historia. Celebro vuestras risas. Eso de reir nunca está de más.
Nos seguimos leyendo.

10 de julio de 2009, 23:39  
Blogger kinisantos ha dicho...

Genial Aureliano!!
Cada vez que entro en tu blog me da la risa!!
Un saludo...

11 de julio de 2009, 22:41  
Blogger Pelayo ha dicho...

La madre que te parió Aureliano....eres la ostia.
Me encanta que saques ese lado canalla que tienes.

Un abrazo compañero.

13 de julio de 2009, 19:53  
Blogger Gonzalo ha dicho...

me he revolcado de la risa, muchas gracias.
Leyéndote me he dado cuenta de que tienes otros registros distintos a García Márquez, te pido disculpas por aquél arrebato ¿Querrás disculparme?
Saludos, Gonzalo

21 de julio de 2009, 3:33  
Blogger Aureliano Buendia ha dicho...

Hola Gonzalo, me alegra mucho que te divierta también mi escritura. Debería tirar más veces por estos derroteros pero es más fácil hablar de cosas serias.

No sería sincero si te digo que acepto, sin más, tus disculpas, pero ya es un paso adelante y eso, a mi entender, te hace mejor persona.

Agradezco tu ofrecimiento y serás siempre bienvenido por mi blog.

Un saludo paisano.

24 de julio de 2009, 0:55  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal