domingo, mayo 23, 2010

Juncia Rosada


Lo que para cualquiera pudiera ser un fenómeno extraordinario para Juncia Rosada era algo de lo más cotidiano y natural. Para ella era como el cielo; que unas veces se llena de nubes que forman seres y objetos; o como el vaho de los cristales que aparece y desaparece mostrando rastros y formas; o como los remolinos de la hojarasca que van de un lado a otro sin otro sentido que el del aire. Porque desde muy pequeña a Juncia Rosada se le advirtió algo distinto en las palmas de sus manos, aunque nadie, ni siquiera su familia, le dio ninguna importancia.

El asunto se trataba del dibujo de sus manos, que si todos traemos escritas en las palmas la letra “M”; señal evidente de nuestra condición mortal, en Juncia esto no era siempre así; la mayoría de los días tenía también la “M” pero, a veces, esas letras cambiaban y mostraban la “R”, la “T” o incluso, en ocasiones, las líneas de sus manos no representaban nada concreto, y las arrugas se dibujaban en garabatos ilegibles, sin control ni orden, obras sin duda del antojo caprichoso de no sabemos que fuerzas.

La última semana de mayo aparecían por el pueblo los carromatos; no faltaban a la cita cada año. En menos que cantaba un gallo tomaban la plaza con sus cachivaches, sus puestos, sus animales mustios. Eran las fiestas de la patrona, y el pueblo limpio y encalado acogía a toda suerte de tratantes, truhanes, escuniteros, buscavidas...

Juncia recordaba, cuando aparecían, la contestación que le diera hace años su padre, siendo sólo una niña, cuando ella le preguntó: “¿Padre, ganarán dinero esta gente en un pueblo tan pequeño?” Y la contestación de su padre: “ Juncia, no te preguntes si ganan, pregúntate si vuelven”


Continuará....

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2 comentarios:

Blogger DANI ha dicho...

Esta es otra de tus genialidades amigo. En un respuesta acojonantemente real.

Un abrazo enorme

23 de mayo de 2010, 23:08  
Blogger Carlos Rivero. ha dicho...

Aureliano gracias por acercarte a mi blog y comentar.Yo soy más parco en palabras, pero sigo tus exquisitos relatos breves.
Es verdad, no hay límite entre Extremadura y Andalucía.
Gracias un abrazo.

25 de mayo de 2010, 13:40  

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