lunes, abril 12, 2010

La carta que te debía


No está bien, amigo Rafael, morirse; y menos aun sin avisarlo. Pero es la muerte plato que no nos diferencia a buenos de malos ni a ricos de pobres, y, menos aun, a guapos de feos; siendo tú, dicho sea de paso, del grupo de esos nobles que pueden presumir de la belleza heredada, de la genuina prestancia y de la casta de los pobres diablos con clase. Diablo o diablillo; sin recomendaciones, sin referencias, siempre el último; atrás de la fila, ese que viene al mundo a que lo quemen, o a quemarse vivo y... qué quieren que hagas, si tu vida es tuya.

Pero la muerte viene siempre Rafael; hoy por ti y mañana por mí; a este paso no quedaremos nadie.
Esa hija de puta que se va cebando de tu casa, de la de todos. Espero, al menos, que no te pillara confesado, porque a estas alturas... amigo Rafael, tan joven y tan viejo, todos sabemos que fuiste sobre todo, y más que todos, una gran persona, y a veces, muchas veces, también un menudo y flaco zorro callejero.

Zorro y perro, perro y zorro, amante de una Cruzcampo bien fría, de caña o de litro porque lo que importa es lo de dentro; como tú Rafael; yendo y viniendo tantas veces del infierno, ese infierno que tanto te quería, del que tu renegabas y que se ha quedado con las ganas de tenerte.

Va por ti y por el litro que siempre te estará esperando, fresquito, en algún rincón de esa tasca que tú y yo sabemos.








Etiquetas:

5 comentarios:

Anonymous José Juan del Valle Ramírez. ha dicho...

Jorge Manrique
(1440-1479)


Coplas por la muerte de su padre


Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

13 de abril de 2010, 10:20  
Blogger kinisantos ha dicho...

Muy emotivo Aureliano!!

Un saludo...

13 de abril de 2010, 23:52  
Blogger Carlos Rivero. ha dicho...

Aureliano.Muchas gracias por su visita y sus palabras.Aquí me tiene como seguidor de todo lo que publique desde ahora.Tiene unas fotos muy interesantes.
Volveré.
Un abrazo.

15 de abril de 2010, 1:02  
Blogger Jaht ha dicho...

Me uno a la elegía
y a la Cruzcampo bien fría.

Vaya por todos los Rafaeles: los que van cuando los demás volvemos, los que callejean cuando la mayoría duerme, los que nacieron con los ojos tristes y murieron en silencio.
¡Salud!

15 de abril de 2010, 16:56  
Blogger peralta ha dicho...

un saludo a rafael , este donde este.
ya nos volveremos a tomar una cerveza juntos.

18 de abril de 2010, 12:44  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal