martes, marzo 16, 2010

Historias de un sestercio


Hace un par de años un cabrero por el Valle Ventoso se encontró con Adriano; su cara firme y sería, sus rizos y su mirada poderosa; era un precioso sestercio reverdecido; el bronce y su vejez. Lo apretó con entusiasmo en sus manos temiendo pudiera escaparse y enterrarse él sólo y perderse de nuevo en la tierra otros dos mil años.

Se le calló a un joven agricultor, habitante de aquellos lares, hace muchos siglos cuando le vendió su aceite a un mercader de provincias. El mismo que en Híspalis completó la carga de una bella nave que, atravesando el azul Mediterráneo, llevó el dorado líquido hasta la gran urbe; Roma. Allí, en un bullicioso mercado, un romano compró, por varios dupondios, una ánfora del afamado aceite hispano. Este maravilloso aceite, en el Gran Coliseo, fue engullido por los miembros de su familia, mientras dos gladiadores luchaban a muerte sobre la despiadada arena. Grandes juegos en honor de la victoria. Para la gloria del Emperador y de todos sus muertos.

Uno de aquellos gladiadores, después de hundir su gladius en la carne del vencido, dejó cumplida su cuenta de los cien combates invictos, y alcanzó la libertad; la ciudadanía. Con su título de hombre libre regresó a la Bética; traía consigo una espada de madera, además de esposa e hijo. En la Bética encontró trabajo como herrero en una villa llamada Ierenna, muy cerca de Itálica. Y allí, golpeando una y otra vez su yunque, gastó sus días.

El viejo gladiador murió, una tarde de marzo, cuando el campo empezaba a explotar en una primavera escandalosa. Caminaba por Ventoso cuando su corazón se partió en dos. Y allí calló, sobre la moneda de Adriano, aquella que el cabrero no hace mucho encontró.

El entierro fue sencillo, se iba del mundo como vino; discretamente; era sólo un hombre.
Una mujer puso en su tumba una vieja y tosca espada, su rudi. Luego la tierra vino y lo tapó.

Desde entonces descansa.




Se oyen voces, motores y máquinas; un arqueólogo es llamado. Se da una vuelta por allí, pisa muy cerca de la tumba del antiguo vecino; mira aquí, mira allá y afortunadamente de aquella breve inspección no puede deducir valor alguno del lugar como yacimiento arqueológico. - Qué siga la obra- alguien dice.

Nota: Esta historia es ficticia, cualquier parecido con la realidad es pura y deliberada coincidencia.

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13 comentarios:

Blogger José Manuel Martínez Limia ha dicho...

En una de sus Novelas Ejemplares un personaje de Miguel de Cervantes grita: "¿Soy yo por ventura el Monte Testacho de Roma, para que me tireis tantos tiestos y tejas?" (cito por una edición de Barcelona de 1832). Cervantes estaba castellanizando la palabra italiana testàccio que, procedente de la esdrújula latina testaceus, quiere decir "hecho de barro". El "Vocabolario Etimologico della Lingua Italiana" de Pianigiani nos ofrece otra definición: "Altura in Roma formata originariamente di cocci". Es decir, el mismo monte de que habla Cervantes.

En efecto, el Monte Testaccio es un montículo artificial de forma triangular que, sobre una base de unos 20 mil metros cuadrados, se eleva hasta los 40 metros de altura. Para Cervantes, y para los romanos de la época, este monte "era un basurero donde se habían arrojado las ánforas que habían llegado a Roma, procedentes de todas las provincias del Imperio romano, conteniendo los productos pagados como tributos" (cito de una exposición titulada "El Monte de las Ánforas" realizada en 1997 que puede consultarse en http://ceipac.gh.ub.es/MOSTRA/e_expo.htm). Los recipientes se iban tirando allí y porque su reutilización no era rentable. Gracias a que el enorme montículo era casi sagrado para los ciudadanos, ya que mostraba la gloria y el poder de la antigua Roma, se conservó hasta nuestros días. "Según la documentación conocida, perteneció, desde antiguo al pueblo romano, que llegó a defenderlo imponiendo, incluso, pena de ser enviado a galeras a los que sacaran tiestos del monte". Pero este depósito tiene para nosotros un significado muy especial, que no ha sido conocido hasta muy recientemente: casi la totalidad de las ánforas que contiene (alrededor del 80%) son de una sola provincia del Imperio: de la Bética.

Cuando en la segunda mitad del siglo XIX el insigne historiador Theodor Mommsen decidió publicar una colección de todas las antiguas inscripciones latinas conocidas (cosa que sólo se le podía ocurrir a un alemán), lo que ahora es el famosísimo CIL = Corpus Inscriptionum Latinarum (que no ha dejado de crecer desde entonces y en el que nuestro alcalde aparece con nombre propio por esas famosas lápidas que guarda en su casa hasta que se cree una sala dedicada a Gerena en el Museo Arqueológico), encargó a su alumno Henrich Dressel el estudio de los cacharros domésticos de la ciudad imperial. Dressel comienza a estudiar el Monte Testaccio y, "un día de lluvia, que le sorprende trabajando en el monte, le permite descubrir que sobre aquellos tejos húmedos se veían unas inscripciones pintadas con tinta negra. Inscripciones que Dresssel supo leer y descifrar. Ese día el Testaccio dejó de ser un basurero para convertirse en un archivo. Un archivo sin estanterías, sin secciones, sin orden aparente".

Hoy en día Dressel, el Monte Testaccio y las viejas ánforas de la Bética son no sólo insignes en el ámbito arqueológico e histórico, son nombres conocidos para muchos miles de personas en el mundo, producen incontables estudios, escritos y libros, mueven y proponen exposiciones, ... pero sólo eran un basurero.

Esta historia está basada en hechos reales. Hay basureros (y/o urbanizaciones) que no tienen precio por lo que esconden.

17 de marzo de 2010, 9:17  
Blogger Jaht ha dicho...

Los pobres se integran pronto en la naturaleza, a los ricos les cuesta más. Es más fácil que el tiempo convierta en polvo fértil la memoria de un hombre o mujer desnudos, que la momia superprotegida de un emperador o faraón y todos sus grandiosos túmulos funerarios.

17 de marzo de 2010, 14:22  
Blogger Notonida ha dicho...

La memoria es un gran tesoro para un pueblo. Quienes la olvidan y pierden sus raíces se convierten en tristes muchedumbres que caminan a ciegas. La memoria une, el olvido separa.

Es triste ver como en apenas un puñado de años Gerena ha perdido su plaza de abastos antigua y quizás algo más.

Un abrazo y guarda bien ese sestercio.

17 de marzo de 2010, 14:34  
Blogger ALVARO ARIAS ha dicho...

Es cierto que se ha perdido el antiguo mercado de abastos. Pero en el capítulo de puesta en valor del patrimonio local y recuperación de nuestra memoria, de esta etapa quedarán actuaciones como:

-Basílica Paleocristiana.
-Fuente de los Caños.
-Fuente Santa.
-Museo del Cantero.
-Mirador sobre las canteras.
-Zona de recreo en los tajos de las canteras (en ejecución).
-Varios abrevaderos recuperados.
-Oficina de Turismo (imitando la antigua estación).
-Rehabilitación integral del edificio consistorial, de 1926.
-Repavimentación de todo el casco antiguo.
-Recuperación de la fuente de la Plaza de la Constitución.
-Financiación de la publicación de los libros "De la Gerena que venimos" y de "Las ermitas de Gerena".
-Financiación del proyecto de investigación de la Memoria Histórica.

En fin, creo que el balance es mucho más positivo que negativo. Nunca antes se ha hecho tanto por el patrimonio local. A los datos me remito.

Un cordial saludo.

17 de marzo de 2010, 15:20  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Aureliano: genial¡ Es una pena que a veces la realidad superen a las historias. Sigue así.

17 de marzo de 2010, 16:16  
Blogger Notonida ha dicho...

Álvaro el antiguo mercado de abasto no se ha perdido, lo habéis perdido vosotros. Si se hubiera querido, con los recursos necesarios se podía haber salvado, que un edificio sea declarado en ruinas no es óbice para que se pueda restaurar, únicamente es más caro, evidentemente.

Por otra parte nadie ha dicho - y mentiría si lo hiciera -, que el ayuntamiento no se ha preocupado en absoluto por el patrimonio. Pero en el caso de la plaza de abastos el gobierno local se equivocó y algunos todavía estamos esperando - y seguiremos esperando -, a que se admita ese error, bajo ningún concepto de preservación del patrimonio fue lo más acertado demoler esa fachada.

Respecto a los restos arqueológicos, a los que has dedicado el último post de tu blog. Vuestro propio boletín informa de la visita del arqueólogo de diputación - el mismo que puso en valor la basílica, como afirma Jacinto Pereira -. Te pregunto ¿Hizo algún informe? Verás Álvaro, cuando hay una alarma arqueóloga un arqueólogo no va a echar el rato y mira en el agujero. Se deben hacer sondas y algunas pruebas para saber si la zona está libre de restos. Estas actividades se suelen documentar en los Anuarios de Arqueología que saca cada año la Junta de Andalucía. Quisiera saber si este arqueólogo hizo algún informe.

También sería interesante conocer la identidad de los otros arqueólogos que referís en vuestro boletín, conocer quién les llamó y si estos han dejado alguna constancia escrita.

Aunque puede haber ocurrido, se me antoja un poco extraño que viniera, primero un arqueólogo de diputación y luego un grupo más. Y en ningún lugar haya un informe.

Álvaro, ¿sabes tú o alguien del equipo de gobierno de entonces si los arqueólogos que estuvieron dejaron algún informe escrito?

Si este documento existe, con él bien pudierais cerrar todas las bocas que os critican.

Un saludo.

17 de marzo de 2010, 20:39  
Blogger DANI ha dicho...

Ja ja ja el Jefe de Obra respiraría tranquilo, eh? ja ja ja.

Bromas a parte, me encantan tus historias fictícias, hacen soñar que un día fueron ciertas.

Un abrazo enorme

17 de marzo de 2010, 23:07  
Blogger Aureliano Buendia ha dicho...

Decir que me honráis con vuestra presencia. Os doy las gracias por venir aquí a participar en mis historias.

Amigo Limia; ya quisiera yo escribir entradas como comentarios tuyos, pero bueno no hay más cera que la arde. Cuando he leído lo que nos has regalado me he sentido sobradamente recompensado por el interés que le puse a mi escritura.

Amigo Jaht, mientras más te voy conociendo más aprendo y más me alegro. Me ha gustado tu observación de que el pobre es más “ecológico”; vuelve de forma más rápida a la naturaleza; contamina menos. Me gustó.

A los amigos Alvaro y Carlos os digo que disfruto mucho teniendo por aquí vuestra dialéctica. Yo comparto la postura de Carlos.

No quiero decir nada más, pues ya dije todo lo que tenía que decir. Creo que algunos blogeros hemos expresado sencillamente nuestra opinión. Ahí está, escrita.

Al amigo anónimo; si el viernes no te llamo, llámame tú y comemos.

Y a Dani, que este blog es tu casa, y el tuyo es la mía, no tengo dudas de que no es ficción.

Buenas noches a todos.

17 de marzo de 2010, 23:28  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Me recuerda todo tu relato,a un dia, yo muy pequeño, en la que se estaba pavimentando y metiendo el alcantarillado en la calle la iglesia, al lado de la fuente de los caños, donde se corrio la voz por todo el pueblo que el maca y los albañiles habian encontrado muchas vasijas de todos los tamaños y de todas clases, algunas decian con monedas en su interior, mas tarde fuimos a verlas y cierto habia vasijas, pero ya rotas y claro no vimos las que se habian llevado.
Me gustaria saber si alguien sabe algo de esto, si hubo arqueologos, si habia informes de la junta u otro menester.
Podeis preguntar por el pueblo y seguro que todos se acuerdan de tal hayazgo.
Como dice un refran dios puso la joroba atras para que no la vieramos, aunque todos sabemos que la llevamos acuesta.

18 de marzo de 2010, 13:56  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Creo que la respuesta a la duda del último anónimo, nos la podría resovler el maestro Don Tomás Falantes, recuerdo que el hizo un museo en el PUA,para el disfrute de todos, con todos los restos encontrados en la calle de la Iglesia, en ningún caso se taparon para construir encima nada.

19 de marzo de 2010, 23:56  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Cómo dice un refrán, "piensa el ladrón que todos son de su condición"

19 de marzo de 2010, 23:59  
Anonymous Harry Villegas Pombo ha dicho...

Querido Aureliano, excelente entrada.

Parece ser que la historia y la realidad son poliédricas, con multitud de lados, cada uno la ve por un lado, incluso algunos vemos lo que otros no ven y otros creen ver los que nosotros no vemos.

20 de marzo de 2010, 10:06  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Entonces tenemos informes de esas vasijas y demas, por favor podrias publicar los informes, no habria nada que me gustara mas ver.
Y como fue que no se hicieron mas prospecciones en los alrededores,
Bueno un sin fin de preguntas.
y como dice un refran unos tienen fama y otros cardan la lana

21 de marzo de 2010, 20:33  

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