domingo, septiembre 11, 2011

De fútbol y de capar grillos

Aunque en el mundo del fútbol habiten, ¿cómo no?, entrañables sentimientos, el del fútbol profesional, o mejor dicho, el mundo del fútbol televisivo no deja de ser, en el fondo y en la forma, un espectáculo de mercenarios, donde gana siempre -salvo benditas excepciones- aquel equipo que tiene los mercenarios mejor pagados. Y no estoy yo ahora por la labor de criticar eso; a mí no me gusta el fútbol, pero a los que sí, pues con su pan se lo coman.

Sí , sé que los grandes fichajes no lo son todo, que se necesita de un entrenador, de una estructura que haga de esos profesionales un conjunto, un equipo; pero ese mismo entrenador y esa misma estructura con mercenarios del montoncillo no vapulearían al resto de los equipos de igual modo; ni de lejos. Por tanto, dejando a un lado los sentimentalismos, que los dos equipos más fuertes de España ganen en estos momentos los partidos con el desparpajo –bochornoso- con que lo hacen es cuestión de pasta; de pasta gansa; lo raro sería que no los ganaran, eso sería lo extraño.

Pero lo que en cierta forma da asco es la exclusión, eso de que haya una liga que juegan dos, y otra liga que juega el resto. Ahora bien, a mí no me importa mucho de quien sea la culpa de que ocurra esto, imagino que será como en tantas otras cosas de nuestra sociedad moderna y rara, donde o se es blanco o se es negro, o demócrata o republicano, donde se simplifica de forma burda las expresiones sociales, de un mundo cada vez más aburridamente parecido.

Pero quiero decir otra cosa, y para ello pongo un ejemplo: pongamos que esto del fútbol televisado fuera como el boxeo; y hay que suponer mucho, pues en el boxeo pesan a los pollos antes de la pelea y los juntan según su chicha. Sobre todo para que al peso pluma no lo cosan a ostias, o por lo menos no sean éstas mortales, y así también tenga el espectáculo un toque de emoción, y si cupiera, de humanidad, y además ¿para qué va a ir la gente a ver un combate donde ya se sabe de antemano quién las va a pegar más gordas y quién acabará, irremediablemente, hecho una piltrafa? Bueno, pues eso; si yo fuera uno de esos sparrings; un boxeador pequeño, enclenque y delante tuviera a un gigante que tiene un pecho como un ropero de tres lunas, y supiera que me van a dar ostias hasta en la foto del carné, diría:
-"One moment", como yo voy a ser parte del espectáculo, y como sin que yo esté para recibir leña, ese de ahí enfrente no tendría a nadie a quién calentar; pues eso, que de lo que aquí se saque, que vamos a medias, si no, se va a dejar pegar su santa madre.

Este símil puede valer perfectamente para lo que está ocurriendo en estos momentos con el asunto del fútbol televisado. Los equipos de los mercenarios más caros, que por cierto dan ostias preciosas a todo quisqui, quieren que como ellos son los preferidos para los televidentes, pues que tienen que cobrar más de la televisión. Y yo digo, podrán ser los mejores, podrán ser los super guais del circo, pero que no se hagan masturbaciones mentales; sin el canijo no hay espectáculo, quizás debería éste hasta cobrar más, ¿quién dice que no tiene mérito lo de ser un perdedor nato?

De todas formas que no subestimen a los pequeños; si todos los pequeños, cuando jueguen con los dos grandes, se dejaran ganar, -poco tendrían que esforzarse- quizá ya no habría tanta tarta que repartir, o mejor dicho, quizá se acabaría de una vez la dichosa tarta tan mal repartida. Sería toda una lección de los pequeños, de los torpes.

Aunque tampoco sé muy bien que hago yo hablando de fútbol, cuando yo de fútbol y de capar grillos entiendo lo mismo. Imagino que me meto en estos berenjenales por eso de frecuentar tan buenos blogs. Como el Blog “A Galopar” de Jordi. Va esta entrada por mi querido culé.



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2 comentarios:

Blogger DANI ha dicho...

A mi el "fungol" me la suda, pero es que eso mismo pasa en la Política, y ahí si que es grave :(

Un abrazo enorme

12 de septiembre de 2011, 22:50  
Anonymous A Galopar ha dicho...

¿No cuentan pués méritos propios para haber llegado a un determinado status?
¿Acaso no sucede lo mismo en la vida real, Universidad, trabajo, etc., donde unos llegan a un punto y otros a otro? ¿No han sido, en el principio de las cosas, igual las oportunidades?
Unos dilapidan y otros sacan provecho. Unos solo ven el negocio a corto y otros tienen otras miras. Unos invierte, otros gastan. Unos compran, otros venden. Casi todos importan, otros "forman" Eso si, si hablamos de deporte puro deberemos volver a empezar.

17 de septiembre de 2011, 17:08  

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