viernes, julio 15, 2011

Carriles del mato



Caminos de nubes, caminos de viento,
senderos antiguos, carriles del tiempo.
Campos de flores abrazan mi pueblo,
son como soles comidos de insectos.

Campos de espigas prendidos de tarde,
cerros peinados por manos amables.
Por las altas lomas, por los hondos valles,
vienen mareas de todos los mares.

Tengo mis ojos llenos de carriles,
tengo en el alma las aves a miles,
y en los oídos arrullos y llantos
de ánsares altos que pasan volando.

Tengo la tierra pegada a las suelas,
tengo garbanzos dentro de mis muelas,
olor a mastranto metido en la ropa,
y a búcaro fresco me sabe la boca.

Tengo en la mente nacidos melones,
ardiendo, de verdes, barros y terrones,

fruta golosa que comen las liebres,
reculos roídos que ya nadie quiere.

Millones de estrellas constelan el cielo,
en aquella mi noche de niño y misterio.
Velo la luna y suenan mil grillos.
Sueño mosquitos que me comen vivo.

Al lado mi padre, duro como el suelo,
que guarda su mato de pobres rateros.
Tiene la prestancia del hombre ermitaño
salvando melones de todos los daños.





...

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2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Enhorabuena. Los que sufrimos de pequeños el mato hacemos nuestro tu poema. Me ha llegado al corazón.

17 de julio de 2011, 9:21  
Blogger Aureliano Buendia ha dicho...

Gracias por tu comentario.
Es cierto que aquello lo sufrimos. Pero no lo cambiaríamos por nada.

Un saludo.

19 de julio de 2011, 0:11  

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