martes, febrero 12, 2008

Gorrión charrán de bajos vuelos.



Hoy va por ti gorrión charrán de bajos vuelos.
Por ti que, sin ser alguien, estarás siempre en nuestro recuerdo.
Porque no fuiste uno más. Porque quizás nos dabas a los correctos cierta envidia.
Porque sabías vivir a tu aire y del mismo aire.

Eras como un viejo gorrión maleado por el tiempo, a veces rendido, con tus vivaces ojos,
con tu humilde ropa, tu gorra pegada; tan útil cuando el sur es fuego y las mañanas escarcha.
De fresco cabal, hombre amable, servicial y atento.
Sin vino no te ibas, siempre estabas. Con vino eras otro, te esfumabas.
Porque cuando el tinto entraba en tu menudo cuerpo,
te volvías un deslenguado sinvergüenza, un holgazán, un pieza.

Y nos reíamos de tus desgracias, nosotros crueles niños.
Sin saber que tras tus porrazos, tras tu espectáculo de circo.
Había un pobre hombre, empujado por su destino.
Desahuciado por un tabernero que ya no te puso más vino.

Con tus medias y enteras trompas, ya vas por la calle del cine,
caminando en la zozobra, sobre olas de adoquines.
A veces caes, en el vaivén de la borrachera,
para rodar, como un muñeco, sobre las cuestas y aceras.

Y como un viejo marinero, sin puerto, sin rumbo, sin tino,
con tus idas y venidas por tu falta de equilibrio,
te pegabas el gran trompazo en una pared de chinos,
y brotaba tu sangre caliente, resbalando por tu hocico.

Ya con tu sueño dormido.
Volvías a recobrar tu alma de hombre simpático y digno.
Pobre como cualquier pobre. Libre como un pajarillo.
Para elegir la peonada, para posarte en cualquier sitio.
O para buscar, otra vez, el calor del rojo bebedizo.
Que te volviera de nuevo, a tu mundo de desatinos.
Con tu cara menuda y chata, con tu pinta de charrán curtido.

En Gerena dejaste huella, tu que apenas ocupabas sitio.
Pues para ser grande no se necesita cuerpo, solo ser como tu, sencillo.

A ti amigo " Trompa", con todo mi cariño.


A. Buendía.

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